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Santos Joaquín y Ana: Re-unión y beso en el portal

de Maria G. Diaz
11"x 21" pintura de acrílico, con escultura Francés bas-relief y hojas de oro en madera

Saints Joachim and Anne

Como Abraham y Sara en el viejo testamento fueron despreciados por sus vecinos porque no tenían hijos, así también lo era con Joaquín y Ana. Sin hijos ellos creían que no podrían participar en el plan de salvación con la gente elegida de Dios. A pesar de años de anhelar y rezar pidiendo por un hijo no perdían las esperanzas y fe en Dios. El amor del uno al otro y a Dios los mantenía unidos y persistían en sus oraciones. Sin embargo, el dolor y la pena finalmente hicieron que Joaquín saliera solo al desierto a rezar y ayunar por cuarenta días. Lamentando su aparente abandonamiento y la falta de hijos, Ana se vistió de luto. Judith, viendo a su ama sufriendo de angustia, intentaba darle valor diciéndole, "No te desesperes y pon siempre tu fé en Dios". Ana, tomando las palabras de Judith en su corazón, cambió su ropa de luto por su vestido de boda. Con fé renovada continuó sus peticiones a Dios. Cuando rezaba, el ángel del Señor se le apareció a Ana y le dijo, "Tus peticiones a Dios serán cumplidas". Ana y Joaquín, a pesar de su edad avanzada, tendrían una hija, cuyo nombre sería conocido por el mundo entero. El ángel del Señor también séle apareció a Joaquín en el desierto con las mismas palabras. Su pena se convirtió en gozo bendito. Joaquín y Ana corrieron a encontrarse y fueron reunidos en el portal de la cuidad de Jerusalén. Se abrazaron y con un beso celebraron los maravillosos y benditos acontecimientos. Igual que con Abraham y Sara el Señor espero que Joaquín y Ana estuvieran viejos y pasados de edad de tener hijos para que supieran que su hijo fue concebido no por sus esfuerzos sino por obra y gracia de Dios. Su única hija Maria sería la Inmaculada Concepción y la muy Gloriosa Madre de Dios, la Theotokos en Griego. Este ícono conmemora la reunión alegre de los Santos Joaquín y Ana. Celebra la santidad de los abuelos del Salvador, la vocación del sacramento de matrimonio, la fidelidad del uno al otro y hacia Dios. Joaquín es el esposo ideal y Ana la esposa perfecta. Su dócil sumisión del uno al otro por amor se hace visible en su tierno abrazo, también es entendido porque se inclinan el uno al otro. El ángel del Señor extiende su mano derecha representando la bendición de Dios sobre ellos. Directamente detrás del portal los dos edificios simbolizan las dos distintas vidas y familias que se pueden unir en el matrimonio.

San Juan el Evangelista declara "Dios es amor". De la liturgia del sacramento matrimonial oímos que, "El verdadero significado de la vida se encuentra en el la donación y recepción de amor.
El amor es el origen del hombre. El amor es su llamado constante. El amor es su destino con Dios en el la gloria".

San Joaquín y Santa Ana son los santos y poderosos intercesores de matrimonios, de abuelos, y de parejas casadas luchando contra la infertilidad.

Completado en febrero del ano 2006 por Maria G. Diaz. Original en colección privada.
AD MAJORIAM GLORIUM DAE